lunes, 29 de diciembre de 2014

La importancia de la palabra pero


Comparto aspectos del diagnóstico del Jefe del Estado pero se equivoca si piensa que los responsables de la crisis nos sacarán de ella -escribía Pablo Iglesias en su cuenta de Twitter el día 24 de diciembre-.

Hace muchos años un profesor de historia me explicó la importancia de la palabra pero. Me invitó a observar como las personas solemos colocar esta inocente conjunción justo antes de aquello que realmente opinamos, de aquello que realmente nos gustaría decir y no decimos, o si lo hacemos, lo edulcoramos para que sea más fácil de digerir. Por ejemplo, cuando decimos “Me cae muy bien Fulanito, pero cuando empieza a hablar de política…” en realidad lo que estamos pensando es “No soporto a Fulanito, al menos cuando habla de política”.  Desde entonces, y han pasado más de quince años, el análisis de este tipo de afirmaciones se ha convertido en un obsesivo –lo reconozco- acto reflejo.

Qué manera tan sutil de contentar a propios y extraños: para los simpatizantes del Rey las ocho primeras palabras, para los detractores, para los más críticos con el sistema, las quince últimas. Según la teoría de mi profesor, lo que verdaderamente piensa Pablo Iglesias, lo que realmente opina se esconde a partir de la octava palabra. Pero conjeturas aparte, lo que a mí me preocupa y me enfada a partes iguales no es que sea o no sea republicano, es la falta de posicionamiento claro y determinante ante esta y otras tantas cuestiones.  

Era el primer discurso de Felipe VI como Jefe del Estado y esto es todo lo que Pablo Iglesias tenía que decir al respecto. Pablo Iglesias no ha debido entender la relevancia de su figura política y mediática: los españoles no esperábamos de él su opinión como telespectador en bata y babuchas; los españoles esperábamos su opinión como aspirante a inquilino de la Moncloa. Sin lugar a dudas el líder de Podemos tiene una profunda reflexión al respecto de la cuestión monárquica –de hecho la ha manifestado en otras ocasiones- pero ahora se la guarda para él. Ahora el partido está en el segundo round de su premeditada estrategia, ahora toca la parte más difícil: pasar de haber convencido a muchos a convencer a la mayoría; y para tan ambicioso cometido hay que empezar a desdibujarse.

Pablo Iglesias sabe que el país que lloró ríos de tinta por la muerte de una duquesa no está preparado emocionalmente para sufrir la decapitación de la figura máxima de la Corte; sabe, que incluso los votantes de partidos de izquierdas defienden la idea de Felipe VI como Jefe del Estado; por tanto, arremeter contra la monarquía, dejar clara su postura y sembrar dudas sobre el futuro de la Institución es dibujarse, es retratarse a cambio de perder un buen puñado de votos, y ese, no es el camino que conduce a la Moncloa.  

La nueva estrategia de Podemos  es hábil pero peligrosa para los ciudadanos y para su partido. Es hábil porque la ambigüedad ante ciertas cuestiones es la única forma de contentar a todos. Es peligrosa para los ciudadanos porque corremos el riesgo de encumbrar a una formación política que una vez en el poder necesariamente nos decepcionaría a una parte de la población. Peligrosa porque esta manera de actuar puede –y digo puede- esconder la figura de un líder con tintes paternalistas y dictatoriales; alguien que se consideraría poseedor de la verdad absoluta –en términos políticos- y que creería que los ciudadanos no tenemos talla política suficiente para definir ni elegir lo que nos conviene; alguien para quien lo importante sería llegar al poder y una vez allí instalado, emprender el rumbo que él considerara, que sin lugar a dudas y en su opinión, sería más acertado y beneficioso para el país que el que habríamos decidido torpemente varios millones de iletrados votantes.  Y finalmente, es una estrategia peligrosa para el partido porque todas las estrategias lo son, porque ni siquiera Pablo Iglesias es más astuto que el conjunto de los españoles.

Pero todo esto no son nada más que palabras, una suerte de conjeturas probablemente injustas construidas en torno al  tuit con el que comenzaba este artículo y a la importancia de la palabra pero. Y como es deseo de todo el que escribe escribir obras redondas, con un tuit empieza este artículo y con un tuit termina:

A mí no me parece que ningún rey esté legitimado para darnos lecciones de nada. El pueblo no necesita tutelaje, y menos de un Borbón –tuiteaba Alberto Garzón unas horas después del discurso del Rey-.

Queda para el lector la tarea de sacar sus propias conclusiones.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Suscríbete gratuitamente al blog y recibirás en tu correo cada lunes las nuevas entradas. Recuerda confirmar tu suscripción en la bandeja de entrada de tu correo (quizá llegue a correo no deseado).


8 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho el post. Como dices a veces decimos más de lo que queremos sin darnos cuenta. Creo que ahora no podré dejar de fijarme en la gente cuando diga ¨pero¨...jajaja.

    En cuanto a Pablo Iglesias, no definirse puede ser bueno para captar algunos votos, pero en otros causa incertidumbre, nada bueno en estos tiempos...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Ana por tus palabras. Siento haberte contagiado esta "curiosa" costumbre, aunque lo cierto es que a veces revela información muy interesante...

      Como bien dices, no nos podemos permitir muchas incertidumbres, la situación económica, política y social de España es muy dramática como para permitirnos según que ambigüedades.

      Saludos

      Eliminar
  2. Gratamente sorprendido de los destellos que produce tu faro en cada articulo
    "Pero..." Vaya que sí, totalmente de acuerdo con Ana, ahora a pensar cada vez que nos regalen un "pero".
    P.a.v.a.

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias por tus palabras: cada mensaje de apoyo es una bocanada de aire fresco para seguir caminando.

    Espero seguir leyéndote en futuras entradas y que tus comentarios ayuden a hacer este faro un poquito más grande.

    Un abrazo

    P.D. Mira que esas siglas me resultan familiares ;-)

    ResponderEliminar
  4. Querido Rodrido.
    Vaya por delante el hecho de que, una vez más, suscribo punto por punto lo expuesto en esta entrada.
    Dicho esto, tan solo deseo hacer una apreciación:

    De un tiempo a esta parte me llama la atención como sistemáticamente se ponen en el disparadero todas y cada una de las manifestaciones que realizan los miembros de Podemos (principalmente las de su lider Pablo Iglesias). Se mira con lupa y se cuestiona cualquier afirmación que venga de dicha formación política. Y yo me pregunto: ¿por qué no se hace igualmente con el resto de partidos y de líderes políticos? ¿No se deberia hacer con todos por igual?

    Cierto es que muchas de sus "intenciones" parecen haberse ido moderando con el tiempo, rectificando algunas y desapareciendo otras. Como las de todo el mundo.
    Pero también es cierto que, a día de hoy, se trata de la formación que más propuestas ha hecho de cara a las próximas elecciones, mientras el resto se dedica a mirar para otro lado en unos casos o sencillamente a criticarles sin ofrecer alternativas en los otros.

    Entiendo que la crítica es sana, y siempre debería de ser un ejercicio positivo y obligatorio, pero... para todos por igual.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Paco:
      Una y mil veces gracias por tus palabras, siempre, siempre tan interesantes.

      No te falta razón, Pablo Iglesias es hoy objeto de toda clase de análisis, críticas e incluso insultos -esto último es inadmisible en cualquier caso-. Creo que en cierto modo es normal ya que el cambio en el mapa político que ha supuesto su aparición ha sido total y no tiene precedente, es normal que todos estemos expectantes.

      Personalmente aplaudo su aparición (de hecho invité a votar a Podemos en mi entrada "Votemos, rompamos la baraja y empecemos de nuevo" y volvería a hacerlo si volviéramos a estar a las puertas del 25M) y creo que supone una regeneración que todos los españoles merecemos. Ahora bien, los españoles nos merecemos mucho, nos merecemos que nadie nos vuelva a engañar de nuevo y honestamente me da miedo que Podemos pueda haber comenzado una estrategia en busca del poder abandonando sus principios; creo que España no puede soportar una decepción política más.

      Por otra parte, trato de ser crítico con todos (de sobra lo sabes por anteriores entradas), de hecho, a veces dudo si de aquí a las elecciones encontraré una opción política que verdaderamente me convenza. Sin embargo, es cierto que en los medios tradicionales (recordemos que endeudados...) el acoso a Podemos y Pablo Iglesias esta siendo desmesurado, igual que la propaganda de algunos otros líderes; es casi insultante.

      Un saludo Paco

      Eliminar
    2. Hola Rodrigo.

      Lamento si no me supe explicar bien. Mi comentario no era una crítica hacia ti ni hacia tu artículo, ya que de sobra sabes que te considero bastante ecuánime en tus apreciaciones.

      Simplemente aproveché para hacer una reflexión general sobre lo que creo que está sucediendo últimamente en (casi todos) los medios.

      Un saludo y a continuar.

      Eliminar
    3. Paco, el que se disculpa ahora soy yo: en absoluto entendí tu comentario como una crítica hacia mí, con total honestidad que no fue así.Aprecio mucho todos tus comentarios y verdaderamente creo que son muy enriquecedores.

      Al final, somos víctimas de la escritura jejeje Por mucho que nos esmeremos, nada como una charla cara a cara donde los tonos, las sonrisas y las miradas aportan tanto o más que las palabras :-)

      Seguimos leyéndonos!

      Saludos!!!

      Eliminar