lunes, 6 de abril de 2015

La limosnera de Floriano


Resulta humillante que a dos meses de las elecciones empiecen a tomar medidas a las que el término populista se les queda pequeño: es una patada en el estómago de nuestra inteligencia.

Quería ser sarcástico, después de estos días de descanso quería resucitar lingüísticamente y ser capaz de cambiar de registro, de decir lo mismo pero desde otro lugar. Lo he intentado, he empezado varias veces, he perdido hasta la cuenta, pero no puedo. Me sobrepasa la rabia. Sí, rabia, es rabia. Ya que he decidido ser sincero mejor ser absolutamente sincero y reconocer que es cólera lo que me impide escribir de otro modo.  

Semana Santa, el milagro de la resurrección, la Andalucía socialista llorando a vírgenes y a cristos, costaleros descalzos, hombres indultados por la gracia de Dios… No será que las circunstancias no se prestan para un artículo irónico. Hubiera sido fácil encajar los últimos golpes del Gobierno entre tanto esperpento. Recuperar, por ejemplo, la imagen de Cospedal y Soraya de negro y peineta; presentarlas al lector con su limosnera, regalando migajas de caridad justo antes de irse de vermú torero… No creo que me vea en otra como ésta.


Imaginen la escena que se podría haber construido: Sevilla, medio día, Floriano de traje y corbata, con tanto brillo en el pelo y tanto lustre en la piel, que no se sabe dónde empieza la cabellera y donde acaba la epidermis. Camina relajado con las manos en los bolsillos, acaba de presenciar el reencuentro de Cristo resucitado con su abnegada madre; a lo lejos, unos desharrapados niños  juegan a la puerta de un cine; como si fuera un mensaje divino, Floriano lo ve claro: con paso firme se encamina hacia los vástagos, saca algo del bolsillo y sin agacharse, no vaya a ser que ver la vida desde allá abajo le agrie el vermú, les regala unas monedas para que se compren unos chuches y entren a ver Cenicienta; qué aprendan que al menos ellas, si son guapas, no tienen que perder la esperanza. Henchido de generosidad retoma el paso sereno pero firme; no quiere llegar tarde: ha quedado a tomar el aperitivo con la Vicepresidenta del Gobierno y con la Secretaría General de su partido, ahí es nada. Ellas por su parte, acuden sin poder evitar mostrar su alborozo: al ver a unos pobres inmigrantes con moscas alrededor, se han venido arriba y se han puesto a firmar misivas para que los médicos de la Corte les atiendan como es debido; al fin y al cabo estamos en Semana Santa, y si nuestro Señor lavo los pies de unos andrajosos, qué no hará este magnánimo Gobierno por la salubridad de nuestras calles…

No dirán que no había elementos, que un buen escritor no hubiera preparado un suculento gazpacho literario con todo ello, sin embargo yo me reconozco incapaz.

No sé si es incapacidad creativa o que el Gobierno, una vez más, rebasa los límites de la decencia. Yo quería ser sutil, y decir entre líneas que resulta humillante que a dos meses de las elecciones empiecen a tomar medidas a las que el término populista se les queda pequeño: es una patada en el estómago de nuestra inteligencia.

Quería ser sarcástico, encontrar la manera de decir que el mismo Gobierno que se plantea sustituir a profesores por becarios ahora dice apoyar a la cultura bajando un IVA que jamás debió haber subido. El mismo que vuelve a saludar, pero desde lejos y enfundado en un traje antiséptico, el concepto de Sanidad Universal y gratuita al dejar que los negritos infectos acudan a desparasitarse a atención primaria. Quería saber decir con sorna que lo hace tarde, mal, y con el único objetivo de ganar las elecciones; así que por no tener, el Gobierno del Partido Popular, no tiene ni principios.  

Pero no he sido capaz, la rabia se ha apoderado de mí. Y yo que necesito entender todo lo que me sucede, no se me ocurre mejor idea que consultar el diccionario de la RAE: Rabia: enfermedad que se produce en algunos animales y se transmite por mordedura a otros o al hombre, al inocularse el virus por la saliva o baba del animal rabioso.

¡Vaya susto! Menos mal que he seguido leyendo: Ira, enojo, enfado grande; porque ya pensaba que esta jauría de carroñeros había acabado por infectarnos a todos…


2 comentarios:

  1. Saludos amigo.
    He estado fuera unos días (estupendo el valle del Jerte, Plasencia, Cáceres, Mérida...), desconectado de casi todo y ni he visto telediarios ni tampoco la prensa, así que no he podido ver la imagen de la que hablas.

    En todo caso de esos personajes que mencionas se puede uno esperar cualquier cosa. A estas alturas del partido ya no engañan más que a quien quiera continuar dejándose engañar.

    Yo de ti ni me molestaría en hablarles de decencia, porque esta gente por no saber no sabe ni como se escribe.

    47 días y bajando.

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    1. Gran destino y más en estas fechas. Los cerezos en flor del valle del Jerte son una delicia para los ojos...

      Razón no te falta, ojalá fuera capaz de que me produjesen indiferencia, lástima o incluso me hicieran reír... pero el caso es que me enfadan... Espero que los años me enseñen a vivir con menor intensidad todo esto jeje

      Saludos Paco!!!!

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