lunes, 29 de junio de 2015

Orgullo

- Mamá, ¿qué significa Orgullo gay? –le preguntaba este sábado un niño a su madre al ver pasar a un coche lleno de banderas multicolor y rótulos reivindicativos.


No tuve tiempo de pararme a escuchar qué respondió aquella madre; llegaba tarde a una boda, pero me quedé dudando si yo sería capaz de definir qué es el orgullo. Explicarle a un niño que es ser gay es tremendamente fácil, pero explicar lo que significa el orgullo...

No tuve tiempo de pararme a escuchar pero sí de buscar en internet mientras daba mis últimos pasos hacia la iglesia el significado de la palabra Orgullo. Orgullo es,  según la RAE: arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas.

Leí la definición, no me gustó y pensé que si fuera aquella madre no es lo que me gustaría transmitirle a mi hijo, pero tampoco tenía muy claro qué era para mí el orgullo en ese contexto. La ceremonia ya había empezado, no tuve tiempo para muchas más dilucidaciones.

Decidí quedarme en el último banco. Me senté junto a dos señores octogenarios. Iban ataviados de boda, vestidos con total pulcritud: traje oscuro, camisa blanca, discreta corbata que un día fue tendencia, zapatos relucientes… Di por hecho que eran familia de los novios. Imaginé –porque a mí me encanta imaginar-, que serían los hermanos solteros de algunos de los abuelos, y que como yo, habían llegado tarde y había decidido sentarse atrás.

La boda transcurría con total normalidad hasta que advertí que estaban cogidos de la mano. No era una actitud común para dos hombres de esa edad, mucho menos en un pueblo; ni siquiera si eran hermanos…

lunes, 15 de junio de 2015

El miedo al último viaje


Lo confieso, ésta es una historia robada; robada con nocturnidad y alevosía a un padre y una hija que viajaban frente a mí en un tren Madrid – Zaragoza. No pude evitar escuchar cuando desperté del sueño pero sí podría haber evitado fingir que seguía dormido; podría haber abierto los ojos y concederles así la oportunidad de proteger aquellas lágrimas de la mirada ajena de un fisgón al que le ha faltado tiempo para hacerlas públicas.

Debió ser el llanto desconsolado de ella lo que me despertó. No puede verlas, pero estoy seguro que brotaban de sus ojos verdes enormes lágrimas perfectamente formadas y definidas; porque cuando se llora desde el corazón, cuando el llanto tiene nombre y apellidos, fluye limpio e incesante.

Me costó unos segundos entender lo que ocurría; las lágrimas parecían estar inundando la garganta de aquella joven y las palabras sobrevivían como podían…  Aquella niña con cuerpo de mujer, o aquella mujer que se negaba a abandonar a la niña, había entendido, como lo entendemos todos en algún momento, que iba a desaparecer.

lunes, 1 de junio de 2015

La importancia de tener un nombre

Autor de la foto: Alberto Sierra. Visita su perfil en Instagram.

"Mi madre lo dice siempre... que existimos porque alguien piensa en nosotros y no al revés"
De algún modo, esta elocuente cita había quedado sepultada bajo los escombros de mi conciencia y justo anoche, un suceso de lo más fortuito la rescató del subconsciente.

Vi Princesas, la maravillosa cinta de Fernando León, hace diez años; me encantó. Durante estos años he vuelto a pensar en ella, en Caye, en Zulema, en ese móvil vibrando justo en el momento más inoportuno; he vuelto a escuchar la banda sonora de Manu Chao recordando como las protagonistas encuentran la manera de ser felices a pesar de todo… Pero jamás había recordado ni éste, ni ningún otro fragmento del guion. Ahora sé que forma parte de la película porque lo he buscado.

Anoche, estaba cenando junto a un grupo de amigos en la terraza de un restaurante, en una de las plazas más concurridas de la ciudad, cuando advertimos que un violinista amenizaba nuestra velada; no sabría decir si ya estaba allí o si apareció de repente. Era una delicia escucharle tocar, al menos para nosotros, y lo hacía a un volumen y distancia que bien podrían adjetivarse con la palabra: respeto.

No tocaba por dinero, tocaba para vivir -me contó después-.