viernes, 24 de julio de 2015

El día fuera del tiempo

A menudo me pregunto adonde irán los sentimientos que no nos atrevemos a transmitir; adonde esos besos que se quedan en una leve mueca, esas palabras que mueren en el suspiro o los abrazos que terminan atrapados en los bolsillos sin atreverse a ver la luz.


Muchas veces he pensado que necesariamente tienen que ir a parar a alguna playa desierta, o todo lo contrario, a alguna isla llena de gente falta de amor. Porque no puede ser que los seres humanos cometamos semejante torpeza; no podemos permitirnos tamaño derroche.

Ayer, me invitaron a una fiesta. La fiesta será mañana 25 de julio. Cuando pregunté que qué se celebraba, me dijeron que celebran el Día fuera del tiempo o el Día perdido en el tiempo.

Me explicaron que el calendario maya establecía 13 meses de 28 días –coincidiendo con el ciclo lunar, el ciclo menstrual y otra serie de ciclos de la Tierra…- lo cual hacía un total de 364 días. Para llegar a los 365 del calendario gregoriano que se impuso más tarde y que actualmente opera a nivel mundial sobra un día.

domingo, 12 de julio de 2015

Nunca jugué a fútbol

Nunca jugué a fútbol, nunca me atreví a intentarlo. Siempre encontré una excusa para quedarme sentado junto a la línea blanca.
Ya nunca sabré que hubiera ocurrido si por una vez, por una sola vez, me hubiera atrevido a cruzar la banda. 

Quizá hubiera disfrutado, quizá no.

Quizá hubiera sido bueno, quizá no.

Tal vez hubiese sido mediocre, tal vez lo suficiente para pasar desapercibido y no ser el que no jugaba a fútbol.

Pero de algún modo, por alguna incomprensible razón, todos habían dado por hecho que yo no podía jugar bien a fútbol. Y yo me lo creí.

No tuve valor para saltar al campo pero tampoco tuve ayuda. Nadie me tendió la mano, nadie me ofreció el balón desde dentro del campo. Nadie puso un poco de luz en aquellas mañanas grises.

Y yo, cometí la torpeza de pensar, de creer, que si no valía para jugar a fútbol tampoco para saltar al río desde la roca más alta, para colarme en la casa azul por la ventana, para cruzar la carretera por el estrecho túnel de la alcantarilla, para pasear por la cornisa de la iglesia con los ojos cerrados, para que mis zapatillas fuera las más bonitas de la clase…