viernes, 24 de julio de 2015

El día fuera del tiempo

A menudo me pregunto adonde irán los sentimientos que no nos atrevemos a transmitir; adonde esos besos que se quedan en una leve mueca, esas palabras que mueren en el suspiro o los abrazos que terminan atrapados en los bolsillos sin atreverse a ver la luz.


Muchas veces he pensado que necesariamente tienen que ir a parar a alguna playa desierta, o todo lo contrario, a alguna isla llena de gente falta de amor. Porque no puede ser que los seres humanos cometamos semejante torpeza; no podemos permitirnos tamaño derroche.

Ayer, me invitaron a una fiesta. La fiesta será mañana 25 de julio. Cuando pregunté que qué se celebraba, me dijeron que celebran el Día fuera del tiempo o el Día perdido en el tiempo.

Me explicaron que el calendario maya establecía 13 meses de 28 días –coincidiendo con el ciclo lunar, el ciclo menstrual y otra serie de ciclos de la Tierra…- lo cual hacía un total de 364 días. Para llegar a los 365 del calendario gregoriano que se impuso más tarde y que actualmente opera a nivel mundial sobra un día.
Sobra un día entre el tiempo medido según los ciclos de la Luna o los ciclos de la vida encarnada en forma menstrual y la convención que occidente decidió adoptar. Convenciones con tanta lógica –se apreciará la ironía- como que haya dos meses seguidos con 31 días -julio y agosto- sin mayor fundamento que los caprichos de Julio César y César Augusto.

El 25 de julio se ha establecido como el día en el que celebrar, y recordar celebrando, que hubo una civilización que guiaba sus vidas por otros parámetros; una civilización para la que el tiempo no era oro, para la que el tiempo era Arte.  

Creo, que si en algún lugar pueden estar todos esos besos cautivos, esas palabras apresadas y esos abrazos rotos, tiene que ser en el Día perdido en el tiempo…

Mañana voy a celebrar mi primer Día fuera del tiempo y quien sabe, quizá allí me encuentre con todos y cada uno de los sentimientos que negué y me negaron…

Pero si no es así, si no los encuentro, seguiré buscando y prometo haceros partícipes de mis hallazgos; eso sí, a partir de septiembre.

Este faro estará en labores de revisión y mantenimiento durante todo el mes de agosto para volver en septiembre con luces renovadas. Mientras tanto, podéis seguir mis pasos en Twitter, Facebook e Instragram.

Muchas gracias por estar ahí, muchas gracias a todos y cada uno que habéis leído y compartido mis post, porque yo –escribiendo-  no tengo sentido sin vosotros –leyendo-. 

3 comentarios:

  1. Estimado amigo.
    Ardo en deseos (nada raro con estas temperaturas) de conocer más detalles de la celebración y de a quién o quiénes te (re)encontraste en la fiesta. Estaremos en contacto.
    Te deseo un feliz (y si puede ser "fresquito") verano.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Paco. Lo mismo para ti, un gran verano y en tu caso creo que para que sea fresco vas a tener que salir de tu tierra ;-)
      ¡Un abrazo!

      Eliminar
    2. Pues tampoco creas. He estado por Cuenca y... calor también. Algo menos que por aquí pero sin pasarse.

      Y ya uno de septiembre. De vuelta al lío.

      Eliminar