domingo, 25 de octubre de 2015

El mensaje de Paulina.

Paulina tardó varios años en entender el sentido de aquel regalo. Nunca lo relegó al cajón del olvido. Siempre presente, siempre intentando encontrar para él el lugar adecuado. Un protagonista omnipresente, un compañero de viaje impuesto por la vida sin mayor sentido que la mera intuición de una revelación definitiva.

Paulina, siempre se sintió hija del azar. De algún modo, la vida tenía sus planes y ella formaba parte de un gran engranaje universal donde su existencia cobraría sentido más tarde o más temprano. Confiaba en las señales del destino. Por eso, nunca se desprendió de aquel pedazo de papel que una joven desconocida le entregó sin mediar palabra en un mercado de Estambul.

Paulina confiaba: entendía la vida como un ser todopoderoso capaz de regir su destino con total maestría. Pero todo el que espera un día más de la cuenta acaba conociendo las desgarradoras zarpas de la desesperanza. Así que cuando Paulina comenzó a desesperar pensó que lo mejor que podía hacer era calzarse sus zapatillas más cómodas, coger una mochila ligera y salir al mundo a buscar a su camino, su lugar.

Buscó encontrar la paz del pasado en las ciudades donde había sido feliz; refugio en su tierra natal; buscó descubrir nuevos horizontes, conectarse y desconectarse de aeropuerto en aeropuerto: de Bangok a Tokyo y de Tokyo a Bali; de Bali a New York y de New York a otro aeropuerto…

Y así, buscando y enlazando vivencias; en alguna escala entre un propósito y un sueño, aterrizó en un recóndito pueblo de Teruel.

lunes, 19 de octubre de 2015

El mensaje de Sebastián

Cuando Sebastián abrió el álbum de fotos de su primer viaje a Londres y las encontró todas veladas pensó que alguien las había estropeado y no se había atrevido a decírselo.


Días más tarde, cuando regresó a por él esperando encontrar una manera de restaurar su pasado y encontró las fotos intactas, supo que algo no andaba bien. 

Sebastián descubrió el placer de parar el tiempo el día que cumplió dieciocho años. Con gran esfuerzo, sus padres habían logrado reunir las 45 pesetas que costaba la cámara que cada mañana, de camino al trabajo, Sebastian admiraba en el escaparte de la de la Calle Montera con la Gran Vía. Desde entonces, nunca dejó de inmortalizar las escenas de su vida: personajes protagonistas, personajes secundarios, extras, decorados, fondos, atrezo… Todo quedó encerrado en miles de pedazos de ciento cincuenta centímetros cuadrados.  Y todos aquellos retales ostentaban un lugar protagonista en la modesta casa que le había visto vivir.

lunes, 12 de octubre de 2015

El mensaje de Alfonso

Alfonso Traiz-Ocejo tenía agendadas demasiadas cosas importantes aquel lunes como para hacer caso a los consejos de una lunática cualquiera.

Cuando Belinda se acercó a él en la salida del metro, no reservó para ella ni un segundo de indiferencia. Leyó el papel que le entregaba aquella joven -de la que le separaban escasos años de edad pero un abismo vital-, y lo redujo en un rincón del bolsillo de la americana esperando encontrar una papelera donde tirarlo.

Avanzó los metros que le separaban de la oficina y se sumergió en el organizado primer día de la semana.  Llamadas, correos electrónicos, reuniones, una ensalada sin apartar la vista del ordenador; más llamadas, más reuniones, informes urgentes, informes para ya, informes para ayer... Y tras once horas y media en lo más alto de la montaña rusa del estrés: una hora ejercitando el grupo muscular que indica la tabla del gimnasio para los lunes, fibra y fruta para cenar, revisión de los whatsapp del día y vuelta a empezar.  

Martes, miércoles, jueves, viernes y fines de semana alterados y alternados entre recuperar trabajo acumulado y noches desproporcionadas en los locales y las alcobas más exclusivos de Madrid, llevan a Alfonso sin darse cuenta, al primero de agosto; y con éste, a las vacaciones.
Madrid - Moscú, Moscú-Ibiza, Ibiza-Málaga, Málaga-Madrid.

Así hubiera acontecido el verano si al intentar subir al avión sus pies no hubieran decidido desobedecer a su cabeza. No  le respondían, no le dejaban avanzar; por más que lo intentaba no conseguía articular movimiento alguno. Le faltaba aire, le sudaban las manos a pesar de que un helador escalofrío recorría su estómago, el corazón bombea sangre en un acto desesperado de supervivencia mientras miles de personas empezaron a girar a su alrededor, sonidos incomprensibles intentaban atravesar sin éxito los conductos nerviosos de su cerebro, las paredes comenzaron a devorarle… y de repente; todo se volvió blanco.

domingo, 4 de octubre de 2015

La maleta de Belinda

En el número 2 de la Rue Victor Hugo de París, en el séptimo piso, un ejemplar de la primera edición de Cuentos de Eva Luna preside la biblioteca de Guillaume y Matilde. En él se encontraron y en él se reencuentran cada  vez que se pierden: el uno, la otra, o lo dos.

Más que por admiración, la llamaron Belinda con el deseo de que su hija viajara por el mundo dejando una mágica estela a su paso. Pensaron, que si tejían en ella las asombrosas alas del universo de Isabel Allende conseguirían espantar la vulgaridad de su primogénita.

Pero los días pasaban y a medida que su hija se hacía mujer, Guillaume y Matilde comprobaban con resignación como su plan naufragaba antes de salir de puerto.  Belinda se convirtió en una persona normal y corriente con una única extravagancia: portaba unas enormes alas que no servían para volar pero que lastraban el camino que todavía no había sido emprendido.

sábado, 3 de octubre de 2015

Llega La maleta de Belinda

No suelo saltarme el protocolo, no suelo publicar nada otro día que no sea el lunes y no suelo usar el blog nada más que para contar "historias inspiradas en la vida real". Sin embargo, creo que merece la pena que os cuente que a partir del lunes llega La maleta de Belinda. 



La maleta de Belinda es una serie de doce cuentos unidos por los mensajes que Belinda va regalando a sus protagonistas. Belinda, por su parte, es una joven francesa que necesita deshacerse de la pesada mochila que le han cargado sus progenitores y decide emprender un viaje por el mundo.

La maleta de Belinda, como pronto advertiréis el lunes, nace y se nutre de la admiración a Isabel Allende y sus Cuentos de Eva Luna. Lejos de querer imitar a tan grande escritora, trato dar forma a mi creatividad y  rendirle un humilde homenaje. 

Cada lunes podréis leer un relato nuevo e independiente del resto donde como digo, el único nexo de unión es la aparición fugaz de Belinda; no os perderéis si una semana no podéis leer el post. Eso sí, Belinda acabará por vaciar su maleta y ese día querréis saber qué es de ella...

Espero, de todo corazón, que disfrutéis de este viaje...