miércoles, 16 de diciembre de 2015

El final

Belinda abandonó su casa París porque no soportaba el peso de los sueños frustrados de Guillaume y Matilde. Cargada con una maleta repleta de palabras comenzó a recorrer el mundo sin sueños ni ambiciones; sin mayor pretensión que encontrar el modo de honrar a sus padres y desprenderse por fin del pesado lastre del fracaso.

Recorrió los lugares más insólitos del planeta. Rincones, en los que llegó a dudar si se encontraba en esta Tierra. Puentes, plazas, calles, puertas, mares, caminos, desiertos, ríos… Cada palabra le llevó a un lugar y cada lugar a una nueva palabra.

Regaló palabras que dejaron mudos a quienes las recibieron; palabras que cayeron olvidadas al fondo de un cajón; palabras para comenzar y palabras para terminar. Palabras de vida y palabras de muerte; de dicha y desdicha, de amor y de fracaso…