Acerca de mí

   Si es cuestión de confesar,  confesaré que esta es la parte más complicada del blog, la de sentarme frente a una hoja en blanco para contar, para contaros quién soy.  Me dicen, me recomiendan que debo hacerlo, y lo entiendo, pero me cuesta…

Dicho esto, comenzaré por el principio.

Me sumé a la aventura de vivir un 28 de febrero de 1982 y aunque una de mis hermanas casi consigue que me llamen José Simiente, Raúl llevaba reservado para mí más de diez años. Debo mi nombre al romanticismo y a los avatares políticos de mis padres, pero eso me lo guardo para algún post ;-)


Junto a Raquel, la que casi consigue cambiarme el nombre.

Crecí entre las calles de un pueblo de Teruel y las paredes de un colegio de monjas del que guardo gran parte de los mejores recuerdos de mi infancia. Me enfrenté por primera vez a la vida al llegar al instituto; descubrí como un jarro de agua fría las luces y las sombras del ser humano, y decidí en qué lado del mundo quería seguir viviendo.

Llegué a Zaragoza para licenciarme en Economía. De mi paso por la universidad me quedan un millar de recuerdos, la fortuna de unos amigos que jamás pude soñar y las llaves de mi actual trabajo: soy auditor.

No sé en qué momento dejé de escribir ni qué ocurrió para que lo retomara. Si echo la vista atrás me doy cuenta que siempre ha estado ahí: versos sueltos, abortos de canciones, cartas enviadas a ninguna parte y miles de anotaciones dibujan mis carpetas y libretas desde que era un niño; pero la realidad es que cuando comencé a hacerlo de una manera más sistemática llevaba años sin sentarme a escribir; al menos no de este modo. El blog, se lo debo a una de las tres Anas de mi vida: gracias –a las tres-.
La Ana más importante de todas.
No tengo metas, tengo sueños; mientras siga disfrutando, seguiré escribiendo.